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Domingo 4 Noviembre 2007

El nuevo día ha dejado atrás la amargura y sordidez que el miércoles trasmitiera el austriaco Jakob M. Erwa. Afortunadamente, Hou Hsiao Hsien nos tenía reservado un rayo de luz y esperanza con “Le voyage du ballon rouge”, también presente en el pasado Festival de Cannes —hasta seis filmes se ha traído desde allá Juan Carlos Frugone a la Sección Oficial—. Deliciosa película sobre la vida cotidiana y sus nimios detalles, que pasa sin chirriar de la fantasía e ingenuidad infantiles a la estresante realidad de los adultos. Miradas llena de sensibilidad y poesía de una cámara que no tiene prisa para acompañar a un niño por las calles de París en compañía de su cuidadora o de un globo rojo —homenaje a Albert Lamorisse tras 50 años de su obra maestra—, o en contemplar a su ocupada madre dando voz a sus marionetas chinas. Excelente interpretación de Juliette Binoche, pero esto no es ya ninguna sorpresa. Siendo una propuesta minoritaria por su ausencia de “historia”, la cinta hubiera ganado si acortara su metraje, pues no se habrían perdido ninguna de sus placenteras sensaciones y tampoco hubiera llegado a hartar su repetición de situaciones.

Después nos dimos un paseo por Cantabria. Teníamos por guía turístico a Mario Camus, y por recorrido el que trazaba su película “El Prado de las Estrellas”. Varias historias variopintas y entrelazadas, y personajes muy humanos que tratan de no renunciar a ilusiones y proyectos que les abran horizontes. Una historia muy pegada al terreno de su adorada tierra, descompensada en sus tramas, y con diálogos tan cuidados como artificiales en su excesiva literalidad, con tomas del ciclista en la carretera que rompen el ritmo narrativo y que sólo se justifican por su afán de mostrar bellos parajes, con alegatos ecologistas frente a la especulación inmobiliaria… En todo se respira su apego a la Cantabria rural y tradicional, y eso es precisamente lo que le traiciona al caer en la complacencia. La trama sentimental es la que peor funciona pues le falta emoción y ternura, mientras que la de la anciana y el personaje de Álvaro de Luna acaba siendo la que mejor conecta con el espectador, también por el buen trabajo del actor y de Mari González. No llega a satisfacer esta nueva película de Camus, por la irregularidad comentada y la falta de ritmo, por la frialdad y despego que provoca.

Fuera de concurso estaba “Lo bueno de llorar”, la nueva obra de Matías Bize, hijo predilecto de la Seminci-Frugone pues en este tiempo se han proyectado sus tres films. De manera insistente, el chileno vuelve sobre una historia de pareja, con las mentiras e infidelidades que se esconden tras la relación. Una larga noche de paseo por Barcelona para trasmitir dudas, deseos, miedos… todo entre discusiones y justificaciones. Una trama mínima que esconde una gran dosis de pesimismo sobre la duración del amor y sobre la condición humana. Y en la sección Punto de encuentro hemos podido ver una entretenida película de cuidada factura audiovisual, “Nevando voy”, de las jóvenes directoras Candela Figueira y Maitena Muruzábal. Una oxigenante historia sobre cómo el trabajo —en un taller de embalaje de cadenas de coche para la nieve— puede trasformarse en un juego si entre los compañeros reina el buen humor y la amistad, aunque sus cuatro protagonistas nunca lo tienen tan claro ni tan fácil como aquí se dice. La cinta tuvo muchos aplausos y la gente salió contenta de la sala, aunque ciertamente había caídas de ritmo en el guión y cierta artificiosidad en la puesta en escena y en las interpretaciones, defectos excusables en una ópera prima.

En las imágenes: Detalle de una creatividad promocional de “Le voyage du ballon rouge” © 2007 Notro Films. Todos los derechos reservados. Mari González y Álvaro de Luna en “El Prado de las Estrellas” © 2007 Manga Films. Todos los derechos reservados.

Jueves 25 Octubre 2007

Frente al escepticismo y las dudas que el festival respira actualmente, y dejando atrás los intentos, decepciones y justificaciones de pasadas ocasiones, lo cierto es que esta nueva edición, que mañana viernes comienza, vuelve a apostar por el cine de animación para su inauguración. Si el año pasado la encargada fue “Azur y Asmar” (Michel Ocelot), en esta ocasión se ha concedido tal privilegio a otra cinta francesa, “Persépolis” (Marjane Satrapi y Vincent Paronnaud), galardonada con el Premio del Jurado en el pasado Festival de Cannes y elegida como representante francesa para los próximos Oscar®. A su lado, la Sección Oficial este año apuesta por lo seguro, por cineastas veteranos y consagrados, en algunos casos muy ligados al festival en ediciones pasadas. Parece que es la hora de recuperar prestigio, aunque ello suponga abandonar experimentos y renunciar a posibles-futuros directores que pasasen a estar en deuda con la Seminci. Autores como Wong Kar-Wai, Ermanno Olmi, Yoji Yamada, Sergio Renán o el mismo Ang Lee traen sus últimos trabajos. Así, la película “My blueberry nights” de Wong Kar-Wai —tuvo recientemente un ciclo dedicado— pasará de inaugurar el último Cannes a concursar por la Espiga, lo mismo que el italiano Olmi con “Centochiodi”, Yamada con “Love and honor” y su compatriota japonés Naomi Kawase con “El bosque del luto”; también tendrán opciones el recuperado director argentino Renán con “Tres de corazones”, y el tailandés Hou Hsiao Hsien con su “Le voyage du ballon rouge” que también llega desde Cannes.

Nombres ilustres para dar brillo a una edición que contará con la presencia de la coproducción hispano-mexicana “La zona” de Rodrigo Plá“Lo bueno de llorar” del chileno Matías Bize (ganador del máximo galardón hace dos años con “En la cama”) y “Lo mejor de mí” de Roser Aguilar —homenaje a la Escuela de Cine de Cataluña y a su Proyecto Ópera Prima—, todas ellas fuera de concurso. La cuota española de esta sección competitiva la ocuparán los veteranos Gonzalo Suárez con “Oviedo Express”, Mario Camus con “El Prado de las Estrellas” y Gerardo Linares con “14 kilómetros”. Y junto a ellos, otros de reconocida trayectoria que traen títulos seleccionados por sus países para representarlos en los próximos Oscar®: Lucía Puenzo lo hará por Argentina con “XXY”, Stefan Ruzowitzky por Alemania con “Los falsificadores” — ya presente en la Berlinale—, mientras que la israelí Eran Kolirin lo hará con “The band’s visit”. La lista de concursantes que pretenden espigar algo la completan el austriaco Jakob M. Erwa con su ópera prima “Heile welt”, el polaco Krzysztof Krauze con “Mój Nikifor”, el francés Claude Berri con “Juntos, nada más” —con la actuación de Audrey Tautou—, y la actriz convertida en directora Sarah Polley con “Lejos de ella”. Olivares, Kolirin, Erwa, Asthon, Polley y Puenzo son los aspirantes al Premio Pilar Miró al Mejor Nuevo Director.

La clausura le corresponderá a Ang Lee con la polémica y galardonada en Venecia “Deseo, peligro” —fuera de concurso—, un tanto que se apunta la Seminci en su intento de atraer la atención de la prensa y de prestigiarse internacionalmente. Como se ve, en lo que a cinematografías se refiere, la presente edición se confía sobre todo a producciones asiáticas y en menor medida europeas, mientras sorprende la nula presencia de cine de los Estados Unidos, algo que exige una explicación de los responsables y alguna que otra interpretación. En total, 17 películas en concurso y 5 fuera de él, que serán acompañadas y precedidas en su proyección por otros 15 cortometrajes en competición.

En las imágenes: Fotograma de “Persépolis” © 2007 Vértigo Films. Todos los derechos reservados. Fotograma de “Deseo, peligro” © 2007 Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados.

Miércoles 24 Octubre 2007

«A la tercera va la vencida», dicen los más optimistas, mientras que otros —los que siempre buscan cadáveres, y a quienes les gusta la crisis permanente— se apuntan a eso de que «no hay dos sin tres». A partir del próximo 26 de octubre veremos dónde se halla la sabiduría del refranero, pues entonces se levantará el telón de la 52ª edición de la Seminci, tercera bajo la batuta de Juan Carlos Frugone. La de las Bodas de Oro se había echado encima cuando el nuevo director llevaba sólo unos meses en el cargo y con la sombra de un Fernando Lara que tenía ya bien atado todo lo relativo a las conmemoraciones —a la postre lo más destacado—; la del pasado año acabó siendo demasiado floja en su Sección Oficial, al margen de alguna deficiencia en la organización y demás apuestas innovadoras. También es cierto que, desde su llegada al cargo, Frugone había reclamado un director ejecutivo o gestor que le descargase de algunas tareas, algo que en esta edición ha conseguido: una empresa de servicios (!) se ocupará de dicho cometido; veremos si ayuda o aumenta la descoordinación y la dejación de responsabilidades.

En este “periodo post-Lara”, las críticas también le han llovido por haber sufrido una pérdida de lugar e identidad en el circuito de festivales. Por momentos, parece que el de Gijón se desmarca con un cine más arriesgado que catapulte a nuevos autores, que el de Sevilla —quizá por su mayor presupuesto— está atrayendo con más fuerza a directores consagrados del cine europeo a la vez que le pisa el calendario (lo mismo que el recientemente creado Festival de Roma), o que incluso el de Las Palmas amenaza con adelantarle por la derecha. Es tanta la proliferación de festivales que nacen con una vocación definida, que el de Valladolid corre el riesgo de quedar arrinconado y olvidado en su desorientación, y quizá esté clamando por una mejor definición de su tradicional “perfil comprometido” o de su pretendida “vocación generalista”. En esa tesitura, está sufriendo los vaivenes típicos de quien busca el difícil equilibrio entre directores consagrados y jóvenes talentos que descubrir, y hasta ahora parecía virar hacia un cine sudamericano que no siempre alcanza la altura que a la Seminci se le supone.

La muerte de Ingmar Bergman en verano ha convertido en necesidad lo que hubiera sido un placer desde hace año: rendirle un homenaje en la Seminci, puerta de entrada en España de su cine y escaparate de muchas de sus películas en las primeras ediciones de lo que se llamaba Semana de Cine Religioso y Valores Humanos. Por eso, la actual edición acogerá la proyección de la película inédita “Bergman island” de Marie Nyreröd. Mejor tarde que nunca. Otras proyecciones especiales serán las películas “Crin-blanc” y “Le ballon rouge” del francés Albert Lamorisse, y la ópera prima “Sábado” del nuevo niño mimado de la Seminci, Matías Bize.

En las imágenes: Cartel de la 52ª edición de la Seminci © 2007 Seminci. Todos los derechos reservados. Ingmar Bergman en “Bergman island” © 2004 SVT. Todos los derechos reservados.