Ayer martes regresamos al Hotel Meliá ME para recibir al equipo de “Mortadelo y Filemón. Misión: Salvar la Tierra”, en una comparecencia que contó con la presencia del director del film, Miguel Bardem, junto a tres de los actores principales —la pareja protagonista, formada por Eduard Soto y Pepe Viyuela, y el villano, interpretado por Carlos Santos—, y dos de los productores, Tedy Villalba y Agustín Vitórica. Bardem inició la charla relatando cómo llegó el proyecto a sus manos: «Estaba en el Festival de Mar del Plata con “Incautos”, y la gente de Zeta me propuso dirigir la historia. Me dio mucho miedo, pero acepté; desde entonces, han sido dos años y medio de esfuerzos, muy duros, pero aquí estamos». Obviamente, facilita la labor el conocer los cómics de Francisco Ibañez, porque algo en lo que todos han coincidido es en ser admiradores de su trabajo. «Era un ávido lector, por supuesto —afirmó Bardem—. He crecido con ellos, dirigir la película ha sido un sueño». El creador de la dupla de detectives ha quedado muy satisfecho con el guión,«aunque había personajes, como el de Chulín, de los que ni se acordaba», confesó entre risas el cineasta. «Es la grandeza de los genios, regalan su obra sin detenerse. Aunque no ha visto el resultado final, así que no sé…».

Había curiosidad por saber qué comparten los actores con sus personajes. Pepe Viyuela, que interpreta a Filemón por segunda vez, admira «su capacidad de remendarse. Fracasa continuamente, pero se recupera inmediatamente. La verdad es que es un poco tonto, se sobrevalora en exceso y no se ve realmente como es; me gustaría saber cómo se ve por la mañana en el espejo. Envidio eso —suspiraba— porque yo soy consciente de mis limitaciones». Eduard Soto, que se estrena como Mortadelo, sostenía que uno no existe sin el otro. «Pienso que lo que Filemón cree de sí mismo, Mortadelo lo ve desde fuera, y se ríe de él. No es tan bobo como parece. Coexisten a la perfección adaptando sus roles el uno al otro. Respecto a mí, no sé si tengo algo suyo en mi vida diaria. Sí comparto esa eterna despreocupación por los problemas, desde luego». Tras esta intervención, fueron inevitables las comparaciones con Benito Pocino, que encarnó al personaje en la primera entrega. «No tomé su trabajo como directriz, la verdad, tengo otra manera de desarrollar mis papeles. Simplemente, lo he hecho a mi ritmo». En este punto, intervinieron los productores; Tedy Villalba atajó la situación afirmando que, sencillamente, «no hubo acuerdo con él», mientras que Agustín Vitórica sostuvo que «Edu Soto nos pareció maravilloso, en parte es la razón por la que no se contó con Pocino».
Volviendo a la película, Miguel Bardem fue interrogado sobre las diferencias entre secuela y original. «La primera parte dejó el listón muy alto, pero esta es totalmente diferente. Cada director aporta su visión; hemos resaltado la amistad entre la pareja protagonista, tratando de aportar un poco de profundidad. También hemos desarrollado más a Ofelia —Berta Ojea—, se lo merece. Y en general, hemos dado una visión más surrealista y esperpéntica del mundo creado por Ibañez». Vitórica remarcó que el resultado «es perfectamente exportable, y vamos a acudir al Festival de Berlín, a buscar posibles interesados en su comercialización internacional». Y enlazado a esto, afirmó que este era «el primer paso para futuros proyectos sobre estos y otros cómics históricos, como Súper López, entre otros». Lo cierto es que, al margen de gustos, el resultado visual, por lo que respecta a la recreación de las viñetas, es espectacular. Miguel Bardem suspiraba al recordar el proceso de post-producción; y es que con 200 efectos digitales a lo largo del film, «hay que echarle mucha imaginación. He hecho un cursillo acelerado, porque no sabía mucho sobre el tema. Y encima, con plazos de entrega que nos obligaban a trabajar muy deprisa».

Pero los actores reconocieron no tener muchos problemas para interpretar en escenarios imaginarios. Pepe Viyuela se mostró convencido de que «el oficio de actor consiste en crear espacios, ilusiones, y compartirlos con el público. Para mí, es hermoso imaginar el entorno, construirlo aunque no esté ahí, crear eso que no existe». Soto apostilló que, en realidad y a la postre, da igual que haya efectos digitales o no. «Siempre hay que dar réplicas a actores que pueden no estar contigo, hay millones de situaciones en las que, por ejemplo, tienes que decirle “te quiero” a un post it pegado en una pared, porque se supone que ahí está la mujer de tu vida». La pareja cerró la rueda refiriéndose a la vigencia de Mortadelo y Filemón: «Nuestro superhéroe nacional es un antihéroe. Aquí —en palabras de Soto— no tenemos Superman. Aquí lo intentamos, fallamos, y salvamos la situación en el último momento, y por ahora, no de manera definitiva. Así es el héroe español, y nos gusta». Viyuela estaba de acuerdo, afirmando, incluso, que «Superman es un chulo, él va solo. Nuestros detectives van juntos por la vida, reflejan la necesidad que todos tenemos de los demás, nos necesitamos unos a otros. Perdemos, nos caemos, nos levantamos. Son dos tipos con los que puedes sentirte identificado».
En las imágenes: Momentos del photocall de “Mortadelo y Filemón. Misión: Salvar la Tierra” - Copyright © 2008 LaButaca.net. Fotos de Ralf Pascual. Todos los derechos reservados.



















